<<Ya sabes, el estilo, cultura, hostia, punto de vista y forma de vida de aquel que sabe,

a ciencia cierta, la terrible verdad y aun así la desafía con fiera ironía>>

¿Qué es Superground?

¿Qué es Superground?

Superground es una forma de pensar, una punzada eléctrica en la sien que te hace caminar con aires altivos pese a que seas el hazmerreír en el curro o en el colegio, es cuando te deja la novia y decides pasar la tarde de luto jugando a videojuegos o pedir la siguiente cerveza pese a que no sepas si te llega el dinero, la respuesta a la altura que se te ocurre mucho después de que te haya dejado por los suelos el abusón, la llamada que haces a casa diciendo a tus padres que vas a repetir curso o el llama y cuelga que das en la madrugada a un antiguo amor que no te merece.

Superground es esa verdad tan terrible que al final aceptamos y no nos doblega, todo lo contrario, nos invita a llevar gafas de sol y subir el volumen del amplificador, un estilo tan punk, tan grunge, tan cool, como te ves en el espejo de tu cuarto, y ahora también es un libro, uno que he escrito yo y que dedico a los que se mueven en las sombras.

La luz de vuestro reproductor de música os delata.

¿Quién es Dimas?

Conoce a este galardonado escritor a través de sus propios ojos, su particular sarcasmo y poético sentido de la realidad.

Nacido en Alicante, España, Dimas P. L. es un galardonado escritor, poeta y periodista de profesión. En su literatura, construida con grandes dosis de sátira social y parodia de sí mismo, se nos descubre como una suerte de antihéroe que, sin embargo, consigue dejar al descubierto el absurdo y la hipocresía de lo real, y arrastrarnos hacia espacios surrealistas en los que las emociones se hacen intensas y los pensamientos profundos y arriesgados.

Un autor tan políticamente incorrecto como poéticamente auténtico, original e inquietante. Una voz que marcará nuestro tiempo.

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¿Quién es Saúl?

Y dando vida (otro tipo de vida) a estos diez irreverentes relatos, tenemos a Saúl García Abril, ilustrador y artista multidisciplinar radicado en Morón de la Frontera.

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Cuando te tomas la vida poéticamente a la ligera…

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Reseñas

Libros y literatura

Mira que me gustan los libros raros y originales, frescos y desenfadados y descubrir nuevas voces que cuenten nuevas mierdas o mierdas viejas pero de forma distinta y que te dejen pensando y/o reconociéndote en la piel de aquel que me cuenta lo que leo. Pero no tengo ni puta de cómo hacer esta reseña.

Diez relatos de duración desigual y desproporcionada escritos con desparpajo y, por lo visto, dirigidos principalmente a un público universitario.

Diez relatos en los que podemos encontrarnos a un yisuscraist fumeta y eliminador de plagas yendo a un velatorio en el que estará acompañado por un guardia civil, el alcalde, la castañera que saca torrijas para el evento y un par de putas que se unirán para una orgía como nunca se ha visto en la pedanía; un tardoadolescente que vive en su habitación con posters antiguos de gente a la que admira (siempre que esa gente esté bien muerta) intentando el menor contacto con el exterior y que, por increíble que parezca, un día cruzó la mirada con la de Elena Anaya a un metro suyo de él y esta no cayó a sus pies; las peripecias de un trabajador temporal y precario a punto de ser despedido; los fantasmas de su abuela, del profesor de gimnasia y de la puta con la que perdió la virginidad que se aparecen a un chaval (alter ego del autor) en el patio de su colegio en una de sus visitas nostálgicas al pasado; un extraña forma de ligar accidental en los tejados durante una fiesta de Nochevieja…

“Personalmente, creo que Rorty formó este “Club” hastiado de comprobar día a día, por si acaso, la bandeja de correo no deseado. Cuando al correo no deseado llega correo no deseado y no el milagro que esperas y crees extraviado, pasan estas cosas”.

Una amalgama bizarra, no tiene otra definición, en la que sobrevuela de fondo la impotencia de no poder cambiar las cosas. De que las cosas son como son y ya es tarde para cambiarlas. De que si se hubiera actuado antes, tal vez hubiera sido posible. Pero solo tal vez. Casi seguro que no.

También hay algo de la incomprensión del mundo al autor, como en La metamorfosis de Kafka, pero más en el sentido de la aceptación por la crítica y los otros autores que por el público. Se podría decir que Dim, el alter ego, es un antisocial que vive en una burbuja tanto física como mental, encerrado en sus pensamientos, que a menudo son reflexiones vacuas o recuerdos de infancia o primera adolescencia, que aún no ha asimilado la realidad de su fracaso artístico y vital.

Superground es una lectura que por momentos desconcierta. Se ve por donde empiezan los relatos largos pero no se entiende el hilo que sigue o a dónde quiere llegar, aunque finalmente llega a donde estaba previsto, en medio de tanta descarga de imágenes y recuerdos, de subversión y realidad.

En fin. Si queréis una lectura original y fresca y además sois universitarios, aquí tenéis diez relatos que puede que os gusten. O no.

Argumento:

Superground es el primer libro del poeta alicantino Dimas P.L., un conjunto de relatos cortos ilustrados sin un nexo común más allá del estilo propio y provocador del autor. Un retrato muy personal de la sociedad actual.

Opinión:

Reseñar este libro es toda una aventura, la verdad es que no sé por dónde empezar. Y es que se trata de una obra difícilmente clasificable o encasillable. Dimas P.L. aglutina en este libro varios relatos cortos en una mezcla de surrealismo, poesía y sátira moderna.

El libro rompe con las reglas de la narrativa clásica, los relatos se suceden sin un argumento lineal y terminan sin un desenlace. Se trata de una especie de experimento que refleja situaciones de la sociedad moderna mezcladas con estereotipos de la España más cañí o folclórica, con referencias a la religión o los videojuegos.

Es propiamente un ejercicio literario cercano a la literatura surrealista, una especie de conjunto de divagaciones con un afán puramente lúdico.

Una obra corta, interesante y original, recomendable para aquellos a quienes les gusta romper con los cánones establecidos.

Celsa

📝Opinión.

Libro que me ha sorprendido muy gratamente por lo pasional que el autor llega a ser en todos los relatos. Porque se trata de un libro de relatos de un autor novel pero galardonado en varias ocasiones por su poesía. El escritor oriolano nos presenta a su alter ego Dim como protagonista, una especie de antihéroe que nos arrastra a las situaciones más surrealistas en las que la sátira social y la parodia están muy presentes.

La mayoría son relatos generacionales, con los problemas de personajes que rondan los 30 y no han conseguido lo que se supone que se espera de ellos. Y esas situaciones nos llevan al lector a pensamientos profundos y emociones muy intensas. Eso es quizá lo que más me ha gustado: el tratamiento tan poético del amor, la vida, la muerte o el rechazo.

✨Libro recomendando, que te inunda de sensaciones positivas e inyecta muchas ganas de vivir, a pesar de las situaciones más o menos desdichadas de los protagonistas.

A pesar de ser narrativa, tiene un toque poético muy marcado, y creo que es ideal para gente que busque iniciarse en este género ya que es un híbrido perfecto, con una linea argumental marcada y con mucha poesia en sus reflexiones😍.

@leercomoformadevida

🤘🏻🗣 Enviar al mundo un mensaje distinto, un grito procedente de la experiencia propia o de la visión de la realidad de uno, siempre tiene un valor, pero si lo conviertes en un vino o un libro, dicho valor aumenta exponencialmente. Si además ese mensaje es valiente e inteligentemente transgresor, a los receptores no nos queda más que agradecer y aplaudir.

🍇✍🏻 Eso es exactamente lo que consiguen @vinosconpersonalidad y @dimasp.l con “Maldito” (la que fue primera elaboración de Vinos con Personalidad, posteriormente galardonado) y “Superground”, la ópera prima en prosa de un poeta maldito anteriormente galardonado.

🎭🍷 Las dos obras son fruto de vivencias de los autores, de malos momentos, de desencuentros, de incomprensiones y de la necesidad de expresarlo todo. Pero expresarlo de una manera brutalmente honesta y valiente.

☀️🌧 En ambos se potencia, se lee y se degusta la naturalidad, en un caso del carácter agroclimático de la viña, en el otro la de la aceptación de uno mismo como ser irreverente.

😋🤯 En todo caso, la cata de uno y la lectura del otro nos trasladan al terreno de la provocación más placentera, a una reflexión de cómo hemos pensado las cosas y los vinos hasta ahora, a vislumbrar que hay camino más allá de lo aceptado.

❓⏳ Nos dejan balanceando en la indecisión de si sencillamente disfrutar de ellos con hedonismo o bucear en su mensaje y espabilar un poco. Por suerte ambos tienen un potencial evolutivo brutal, por lo que en unos años, si queremos, podremos volver a sumirnos en tan placentera duda.
@marida.e.venceras

Así: destacando, casi brillando sobre una mesa llena de roña tenemos ya, esperando su lectura, ‘Superground’, la obra de Dimas P. L. (@dimasp.l) que publica Fagus Editorial (@faguseditorial). Una obra en la que se narra lo superground como un estilo de vida que alterna la bohemia con ese otro orgullo decadente que es el grunge, un movimiento subalterno que se encuentra en las fronteras de lo contracultural y lo comercial. De momento, promete diversión e irreverencia a raudales, también reflexión y búsqueda de profundidad. ¡Ah, e ilustraciones! Ilustraciones que firma Saúl García Abril. ¿Alguien de por aquí lo ha leído ya? ¿Conocíais la labor de la joven Fagus? ¡Esperamos leer comentarios al respecto!

@papelenblancoig

 

Javier Domingo Martín es investigador predoctoral contratado (FPU) de la Universidad Complutense de Madrid. Es graduado en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca y máster en Estudios Literarios por la Universidad Complutense, donde actualmente realiza sus estudios de doctorado. Ha sido profesor visitante en la Universidade de Lisboa y Nova de Lisboa, Università degli Studi di Pavia y Università degli Studi di Verona. Ha publicado las Prosas completas de Rafael Morales (2020, Fundación Universitaria Española) y la monografía Las secretas galerías de Ricardo Gullón. Lectura crítica de su epistolario (2020, Diputación de León). Junto a Javier Huerta y Sergio Santiago, el Teatro completo de Federico García Lorca (2019, Verbum) y, junto a Clara Martínez y Sergio Santiago, el volumen Leopoldo María Panero. Los límites de la palabra poética (2019, Tirant Lo Blanch). Es miembro del Instituto del Teatro de Madrid y secretario de la Asociación de Amigos de la Casa de Panero y la revista Astorica. Ha publicado artículos en revistas científicas como Signa, Revista de Literatura y Tropelías. Sus intereses investigadores se centran en el teatro y la poesía del siglo XX y, en concreto, en las revistas literarias y culturales de posguerra.

Presentación en vivo de Superground

Madrid, noviembre 2020.

Es para mí un placer enorme estar aquí presentando a Dimas Pardo, cantante y poeta de La Forma Maldita, originario de casi Murcia, pateador de instagramers en concursos de poesía, cofundador del efímero movimiento literario del fetenismo, amigo íntimo de todos los lateros de la Puerta del Sol, Dimas Pardo, el ladrón bueno.

Y ello es así porque Dimas es un amigo y una persona a la que yo admiro, alguien con un discurso brillante, que es capaz de decir que nos lo hemos pasado pipa leyendo poesía al recoger un premio delante de Chus Visor y Marwan y que es capaz de escribir un libro como este por el que todos estamos aquí.

Superground se trata de una colección coherente y estructurada de diez cuentos de extensión desigual: desde la longitud —casi una novela corta— de «Antisocial Social Club», hasta la brevedad de «Ásfil estaba sentada a mi lado». Las temáticas también son variadas: desde una orgía entre un resucitado Jesucristo y las altas esferas de la sociedad contemporánea hasta la locura desatada en una oficina después de que el jefe eche al protagonista del relato, pasando por las ensoñaciones de un joven poeta en la cola del cine.

Antes de abrir el turno de preguntas voy a dedicar unos pocos minutos a explicar los motivos por los cuales creo que este libro es una obra que merece la pena.

Esperpento y sátira.

En primer lugar, por su vinculación con la tradición del grotesco y el esperpento. Es decir, su capacidad para mirar a los personajes desde arriba, deformando y empañando nuestra visión de los mismos. Se obtiene con ello dos resultados distintos. Primero, el humor, que acompaña la lectura de todo el libro desde su comienzo:

Un rayo neohippie cruzó la plaza. En sandalias. Coleta al viento. Se recogía el sacro pañal con el que iba vestido cuando le dieron muerte. Lo recuerda bien. Un día de mierda en el Calvario. Allí, de brazos abiertos redimiendo al mundo, pagando el pato por unos pecados que no eran suyos. Sí, no podría ser otro, el mejor crucificado de todos los tiempos: Cristo Rey.

Siguiendo esta misma línea, en las descripciones de los diferentes tipos que recorren las páginas de Superground nos encontramos detalles valleinclanescos en sentencias como «era un bigote crispado sobre el andamio de sus botas militares» o, en referencia a al alcalde Mariano, gordo, pequeño y sin cuello: «un compás afinado no lo hubiera trazado mejor»; haciendo gala, además, de la mejor imaginación creativa.

Guarda relación con este rasgo lo que se podría denominar narrativa hiperbólica o absurda. Es el caso de cuentos como «Folk» y «Ticket Té». En ambos, se parte de una situación sencilla —Jesucristo llegando a una casa, un despido en una empresa— que poco a poco se va deformando hasta generar un retablo barroco plagado de imágenes y movimientos violentos —una fiesta marcada por el desenfreno en forma de prostitutas y drogas de diseño, el protagonista cagando en la oficina y sembrando el caos en las vidas absurdas y aburridas de sus compañeros—.

Otro de los resultados de este procedimiento descriptivo es la sátira despiadada de los tipos y personajes que habitan nuestras ciudades (entre los cuales, luego iremos sobre esto, se incluye el propio Dimas convertido en personaje de sí mismo). Es antológica en este sentido la enumeración de tipos sociales que despliega en el cuento central del conjunto, «Antisocial Social Club». Ahí podemos observar al expresidiario «que recorría el metro en busca de unas monedas de una forma agresiva pero pidiendo perdón de antemano por su voz y su apariencia violenta. “Los exconvictos no somos lobos”», el canallita —y no es difícil imaginarse a Dimas en esta situación— que anunciaba «para que todo el mundo se enterara en la barra, que hoy saldrían con un “Jefe, otro ron con cola, que hoy tengo el cuerpo guitarra”» y, mi tipo favorito: «Los desolados sublumínicos que esperaban en la puerta del Aleatorio su turno para recitar mientras se repetían para sí: “Llueve en los dedos de los poetas” y sus novias de pelos de colores que los tranquilizaban con tabaco y promesas de sexo sobre un fuego pálido».

Lirismo

Pese a esta visión degradada y humorística de la realidad, en Superground no son malos tiempos para la lírica. Nos encontramos en él destellos poéticos de indudable valor que nos confirman la imaginación creativa de Dimas de la que hablaba antes. Así, cuando la Castañera esnifa una raya de cocaína, «sintió una pequeña estrella abriendo sus pétalos en una arruga central de su cerebro», una mañana de trabajadores de oficina alienados se transforma en que «los teclados sonaban a piano y los chicos miraban a las pantallas como si tuvieran delante el mar» o un gesto violento como el de una daga en el cuello se traduce en «la delicadeza de un pétalo de cerezo posándose en el suelo».

Pero además de estas imágenes concretas, Dimas tiene una visión lírica general que transporta a muchas de las situaciones que aparecen en el libro. De ahí la fuerza de la siguiente descripción sobre la preferencia de Rorty por las camas revueltas:

Pero, a la mierda, a mí me gusta el caos, lo irrepetible, siempre ha sido así; el revoltijo trapero, los pliegues, las montañas, las cuevas, el gran nudo inconexo y heterogéneo de toda la ropa de cama hecha un montón. Con los pies voy buscando sus formas y sus texturas, sorprendiéndome, según avanzo, por las nuevas zonas de confort y el reparto inesperado de los sectores calientes y fríos. Me acurruco con espasmos para redistribuir, con un par de movimientos, todo en su debido sitio y así descanso en paz, ante la total confusión de mis sentidos.

Autoficción y filosofía superground

Todos estos elementos carecerían de sentido si no estuvieran al servicio de un propósito general, que cobra vida en cada uno de los cuentos que componen Superground y aporta coherencia al conjunto. Es un libro de cuentos, sí, pero en muchos aspectos se podría hablar de la obra como una autoficción fragmentada.

En la mayoría de los cuentos el protagonista responde al nombre de Dim: un «viejo adolescente» —así empieza el cuento central de la colección, con una invocación de sabor homérico: «Oh, Rorty, ya eres todo un viejo adolescente»—, aficionado a la música, descreído de todo, creído por nadie, con un éxito relativo con las mujeres y, finalmente (y esto es lo fundamental), cuya filosofía de vida, una vez que se han desmentido todos los grandes relatos, se resume en seguir caminando hacia delante, con las manos en los bolsillos y con la máxima aspiración de sentir algo de calor humano los domingos de resaca e ibuprofeno.

En este sentido, el libro es una colección preciosa de formas de narrar el recuerdo. Un cuento como «antisocial Social Club», de hecho, guarda no pocas similitudes con el género autoficcional del diario. Pero no se trata de una colección de anécdotas del pasado de Dim el antihéroe, sino una reflexión sobre el yo y las posibilidades literarias y filosóficas de extraer alguna consecuencia de una vida que, como la de todos los sujetos posmodernos, no ha tenido una dirección ni significado propio. Es el sentido que tiene, por ejemplo, el siguiente pasaje: «Muchas cosas me recuerdan los espejos, como que no hay nada mejor al otro lado y que la gente fea vive en la herida». Es la reflexión constante sobre la identidad que recorre todo el libro y la terrible verdad que la sustenta: «no hay nada mejor al otro lado». Es preciso trabajar sobre el fragmento, la fealdad grotesca del realismo y la herida contemporánea. En esta dirección, lo imaginario —lo ficcional— cobra gran importancia en la construcción del personaje. Leo a modo de ejemplo un único ejemplo perteneciente a «El pase gratuito de los domingos», en el que el personaje-narrador se define más por lo que imagina que por lo que hace:

Invento una conversación imposible y una amiga con la que nunca terminé del todo y que tiene que pisar Madrid durante un día para unos cursillos. Le dejo las lentes de pasta que siempre usó y le quedaban tan bien. Le doy unas frases, nada fuera de lo común, lo justo para hacerme temblar y, en seguida, unas manos heladas que me enhebren el brazo en un paseo y que lleguen, con su espada, hasta el alma. Me salgo de la cola, nos salimos de la cola, vamos a contemplar algo que ha caído en el césped por olvidarse de flotar.

«Temo que cuando encuentre el secreto de vivir sea ya demasiado tarde», le digo.

 

¿Nos revela este libro el secreto de vivir? Probablemente no. Pero sí que nos descubre una actitud ética y estética que, si no útil, resulta en cualquier caso de enorme interés. Se trata nada más ni nada menos que la filosofía superground, definida en el cuento central del libro, pero que recorre todo el conjunto. Lo superground es, en primer lugar, una reformulación posmoderna del tan clásico como manoseado carpe diem. De este, de hecho, se dice explícitamente: «Es el tópico literario que más personas ha llevado al alcoholismo y la banca rota desde que un Horacio adolescente se lo inventara para convencer a su madre de cuán importante era ir aquella noche de fiesta». Es un canto a una vida sin trascendencia, pues todo lo demás es impostura y justificación estética de lo que somos todos: gente a ras de suelo. Lo explica muy bien la metáfora de la galleta: «¿Os habéis comido por error la última galleta/patata de la bolsa y os habéis lamentado porque de saber que era la última os la hubierais comido mejor? Creo que es una metáfora perfecta del Carpe Diem, sí, “disfruta cada galleta/patata como si fuera la última”. O, qué demonios, no le des importancia a ninguna galleta/patata. Se van a acabar igual». El superground resulta en una suerte de superhombre sin ambición, que es consciente de que «eso ha sido todo, el sueño de un niño»; de héroe clásico en el callejón del Gato (o, como alguien ha definido el esperpento de Valle: de tragedia calzada en zapatillas). De ahí el lema que se profiere en el libro: «Desde aquí digo NO a las crisis existenciales de más de 15 minutos», o el compromiso —de nuevo, ético y estético— que se declara en otro momento: «Ya sabes, llega el momento en el que hay que seguirle el rollo a una broma pesada, la que elijas, si quieres tener la oportunidad de echarte a reír por una vez en esta vida». Superground, en sus múltiples dimensiones, es la broma pesada de Dimas Pardo; una obra que nos sitúa ante todas las miserias y ridiculeces de la vida contemporánea pero que supone, desde luego, una buena oportunidad de echarse a reír al menos por una vez en esta vida.

PRESENTACIÓN

Superground En los medios